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Estados Unidos Debe Redefinir el Comercio Justo

Translated by Juan Pablo Osornio

By Devin T. Stewart | April 26, 2007

La Globalización está bajo ataque. Muchos comentaristas de distintas perspectivas han argumentado recientemente que la globalización ha cambiado de direccion y jamás podrá volver por donde vino. Las inequidades globales, los fracasos de las instituciones internacionales, y el resentimiento del poder estadounidense, dicen, fomentará el proteccionismo alrededor del mundo, amenazando con terminar la era de globalización de hoy.

Sin embargo, un final del estado actual de la globalización no debe terminar en conflicto como terminó la era antes de 1914. La nueva formación política provee una oportunidad para transformar la globalización hacia una que beneficie a todos. En el área de comercio internacional, un punto de inicio puede ser reconciliar el comercio libre con el comercio justo.

Después de todo, mientras las economías más libres tienden a ser las más ricas, el comercio no es un fin en si mismo. Al contrario, el comercio es una herramienta para ayudar a incrementar los estándares de vida, la pobreza extrema, y avanzar en la libertad política y derechos humanos. La congresista estadounidense Sandy Levin, la nueva cabeza del Subcomité de Comercio, publicó un documento que testifica este hecho, incluyendo que la competencia internacional debe ser transformada para lograr crecimiento y equidad.

El concepto de libertad parece ser muy claro, pero la justicia significa distintas cosas para distintas personas. Generalmente el comercio justo es presentado como antitético del libre comercio, o como proteccionismo escondido. Aún así, la libertad y la justicia son principios decentes para guiar una política económica estadounidense ética, y reconciliar a ambos ayudaría a devolver el liderazgo moral a Estados Unidos. La justicia en economía generalmente se preocupa con disminuir las ventajas "injustas" creadas por salarios bajos en los socios comerciales, pero ésta noción considera, incorrectamente, a la economía global como un juego de suma cero.

Una política comercial estadounidense más justa apuntaría a darle a más gente la oportunidad de gozar de los beneficios de los flujos del comercio mundial. Aunque el congreso estadounidense intente usar el término de justicia para proteger industrias domésticas vulnerables, hacerlo sería un error. Como lo comentó recientemente el Secretario del Tesoro estadounidense Henry Paulson: "Ceder al sentimiento proteccionista enviaría una señal terrible. Estaríamos diciéndole a las naciones en desarrollo que mientras nos hemos beneficiado del incremento del comercio, no vamos a permitirles la misma oportunidad para desarrollarse." Concluyó diciendo que dicha dirección sería "moralmente errónea."

Adam Smith mostró que a libertad Económica permite a la gente maximizar su potencial para beneficiar al resto de la sociedad. Pero la libertad absoluta, como lo argumentó Thomas Hobbes, conduce a una vida corta y desagradable. La noción aristotélica de moderación podría ayudar a reconciliar esta paradoja: El comercio no debe ser ni demasiado libre ni demasiado regulado.

Este es el enigma que un grupo de filósofos, economistas, y profesionistas atacaron el mes pasado en el Carnegie Council. La pregunta formulada fue ¿Es posible diseñar una política comercial justa y libre que construya un sistema comercial más sostenible y equitativo? Y, ¿cómo pueden los principios de una política comercial más moral ser aplicados a industrias de extracción? Vale la pena examinar tres libertades.

Libertad de comerciar lo que sea

Como lo ha hecho notar el filósofo Christian Barry, algunos bienes no le van bien al comercio. Por ejemplo, se argumenta generalmente que algunos servicios, como los que ofrece un asesino, no deben ser intercambiados. Bienes obtenidos a través de la coerción también pueden ser considerados inapropiados para comercio. Cuando toca el turno al comercio de recursos naturales, muchas veces no es claro si los vendedores son los dueños legítimos de los bienes intercambiados ya que los pudieron haber obtenido a través del uso de la fuerza.

El tema central de propiedad legítima incumbe al comercio de propiedad intelectual. Una de las preguntas en el debate es ¿Cómo proteger la propiedad intelectual cultural? Por ejemplo, Ghana importa diseños textiles tradicionales africanos de China. Incrementando las tensiones sobre los textiles chinos en África y los resultantes trabajos perdidos, algunos académicos han comenzado a preguntarse sobre la justicia del comercio de los bienes culturales de otro país. La respuesta puede estar en determinar si estos vendedores son los dueños legítimos de dicha propiedad.

El proceso de producir bienes comerciales debería respetar los derechos humanos y las leyes laborales y ambientales de un país. La esclavitud, malas condiciones laborales, y la degradación ambiental son particularmente problemáticos en la minería y tala ilegales. Como resultado, las corporaciones multinacionales han comenzado a vigilar cuidadosamente sus cadenas de producción. Ford y General Motors, por ejemplo, han dejado de utilizar el acero crudo producido por mano de obra esclavizada. Daimler-Chrysler, Ford, GM, y Honda se reunieron el mes pasado para entrenar a sus proveedores en como evitar la compra de materiales hechos por esclavos.

Libertad de comerciar con quien sea

Los creadores de una política comercial decente deberían recordar la premisa acerca de que el comercio debe mejorar la vida de las personas, y deberían considerarlo cuando discutan el uso de barreras comerciales, sanciones, y embargos. La historia muestra que estas herramientas son obtusas e imprecisas cuando buscan alcanzar metas amplias de seguridad. La política hacia Corea del Norte, por ejemplo, se cree que es una opción entre impulsar derechos humanos o un régimen de proliferación, o ambos. En contraste, hemos sido testigos de una proliferación nuclear y hambruna masiva en la Península de Corea a pesar de un embargo político gratificante por parte de Estados Unidos.

El otro lado de la moneda se refiere a los socios comerciales que fracasan en aplicar sus estándares laborales, de derechos humanos, y ambientales arriezgando otro tipo de seguridad. Parte del problema es llevar el seguimiento de la práctica corporativa y la publicación de dicha investigación. Oxfam y el Business & Human Rights Resource Centre han sobresalido en esta área. El desempeño en derechos humanos de un país puede significar poco si el socio comercial siente que el bien de exportación, por ejemplo el petróleo, es vital para su seguridad nacional. Estados Unidos debe hacer su parte para disminuir la demanda de petróleo e invertir en energía renovable, ayudando a las naciones exportadoras de petróleo a hacer el cambio de curso en cuanto al uso de sus recursos.

Libertad para comerciar con impunidad

Como el más grande beneficiario de la globalización, Estados Unidos tiene la responsabilidad de dar la vuelta al sistema del cual se beneficia. En términos prácticos, esto significa que Estados Unidos tiene un interés en trabajar hacia nutrir libertad y justicia no sólo en casa pero en la economía global. Lo puede hacer promoviendo prácticas comerciales justas y éticas, modelos de negocio socialmente responsables, expandiendo los derechos de los involucrados, y una sociedad civil global más fuerte. La responsabilidad es grande pero justa para el mayor consumidor de recursos globales.

Estos límites de la acción libre pueden guiar hacia una política comercial justa. Políticas constitutivas están a la mano para implementar esta visión. El congreso de Estados Unidos ha tenido un comienzo prometedor al pasar iniciativas que aumentan el salario mínimo, hacen la educación superior más accesible, y eliminan subsidios para la industria petrolera estadounidense, apuntando al cambio de recursos hacia el desarrollo de tecnologías de energía limpia. También es esperanzador que Max Baucus, la nueva cabeza del Comité de Finanzas del senado, quiere renovar el programa de Ajuste Comercial de Asistencia (Trade Adjustment Assistance). También apoya un "Ajuste Global de Asistencia" (Global Adjustment Assistance) más amplio que puede ofrecer beneficios a trabajadores desplazados no sólo por el comercio si no por todos los aspectos de la globalización.

Estableciendo el comercio justo

Para combatir la tentación proteccionista y construir la habilidad del país para lidiar con la marea de la globalización, la política comercial de Estados Unidos debe ajustar su sistema de educación primaria y secundaria para equipar a los graduados con las habilidades para competir en una economía global al enfatizar en la ciencia, ingeniería, e idiomas. Estados Unidos se verá forzado a mirar la posibilidad de redirigir sus recursos fuera de la guerra y hacia el mejoramiento de su propia infraestructura. El estatus de la ciudad de Nueva York como el centro financiero preeminente está siendo amenazado por ciudades como Londres y Tokio.

Para hacer real la meta de Baucus sobre la renovación de la autoridad de negociación comercial de vía rápida (proceso conocido como fast track en Estados Unidos), el congreso estadounidense debe sentir que tiene el capital para apoyar acuerdos comerciales, de otra forma fast track estará detenido temporalemente por reparaciones. Acuerdos de "comercio justo" o acuerdos de asociación económica comprensiva continuarían con la tradición de incluir las provisiones laborales y ambientales, como los que se firmaron con Chile y Jordania. Un periodista comercial de Washington lo puso así: "La aplicación de (provisiones de) medio amiente y laborales es necesaria para que los políticos se sientan lo suficientemente cómodos para apoyar TLCs sin ser vapuleados por grupos laboristas. Entonces podremos renovar fast track."

Estos acuerdos comprensivos comprometen a los socios a aplicar sus propias leyes ambientales y laborales, que a su vez cumplen con la Organización Internacional del Trabajo. También podrían ofrecer mayor integración en las áreas del movimiento de trabajadores y en inspección de puertos, por ejemplo, a socios comerciales que honran la libertad de expresión, de asamblea, y de religión. Estas tres libertades reflejan apropiadamente la transparencia, derechos laborales, y sociedad civil, todas necesarias para el establecimiento de prácticas de comercio justo.

Otras formas de alcanzar los mismos objetivos incluyen iniciativas de comercio justo y ético. Como lo pone el consultor de energía limpia David Dell: aquello que es realmente rentable es también sostenible y eso que es realmente sostenible es rentable. Emprendedores sociales, gobiernos locales, y cada vez más gurús de negocios como Michael Porter han llegado al mismo axioma. Para estos fines, las iniciativas de comercio justo, como HandCrafting Justice y Global Goods Partners, buscan reducir el paso por intermediarios, pagarle al productor salarios justos, y reinvertir en la salud y educación de la comunidad.

Bienes éticamente comercializados son aquellos producidos por compañías que aseguran la aplicación de los estándares labores en su propia compañía a través de los proveedores. Otra idea es que las compañías compartan algo del peso en la provisión de una red de seguridad hacia los que pierden el trabajo cuando sus empleos cambian de localidad a lugares con mano de obra barata. El seguro de ajuste comercial y flujos de trabajadores más abiertos son parte del paquete de libre comercio que todavía no se ha alcanzado.

Las iniciativas deliniadas arriba definen la responsabilidad social corporativa: filantropía y reinversión, mejores prácticas laborales, y modelos de negocios que benefician a la gente y al planeta entero. Ayudan a sostener un sistema comercial saludable que actúa como un tipo de "cuerpos de paz" de facto, poniendo una cara humana a un sistema comercial liderado por Estados Unidos. Dados los servicios que estas iniciativas dan al liderazgo estadounidense, el gobierno de Estados Unidos debería considerar aumentarlas estableciendo un fondo para apoyar actividades de comercio justo desde abajo, desde la comunidad, y dando incentivos fiscales a modelos de negocios socialmente responsables.

Hay que hacer notar que las tarifas y las devaluaciones competitivas no están en la lista. Aunque ambos métodos exiten bajo la premisa de velar por la protección de la justicia y hasta derechos humanos, sin embargo la historia y la economía los ponen bajo tela de juicio. En vez de estos, la apertura—con la red de seguridad apropiada—puede ayudar a promover los derechos humanos.

Para que Estados Unidos pueda justificar y sostener su liderazgo internacional, debe asegurarse de que el resto del mundo tenga accesibilidad hacia los beneficios de la globalización. Puede empezar promulgando un trato más considerado hacia el comercio—uno que no sea ni proteccionista o fundamentalista hacia el libre mercado. Al definir el justo medio entre estos dos extremos, Estados Unidos puede hacer realidad su sueño de libertad y justicia para todos.



Further Reading

Is Globalization in Retreat? by Walden Bello, Counterpunch, January 6/7, 2007.

How Globalization Went Bad, by Steven Weber, Naazneen Barma, Matthew Kroenig, and Ely Ratner, Foreign Policy, January/February, 2007.

Has Globalization Passed Its Peak?, by Rawi Abdelal and Adam Segal, Foreign Affairs, January/February 2007.

Globalization's Unequal Discontents, by William Overholt, washingtonpost.com, Thursday, December 21, 2006.

Read More: Environment, Ethics, Globalization, Trade, United States, Americas, Global

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